Cierro agenda el 28 de febrero. ¿Vas a seguir intentando resolverlo sola o vas a permitirte que mi experiencia te acompañe?

Sobre mí

Vuelve a ti. El resto se ordena solo.

Historia de transformación

Durante años viví desconectada de mí. Funcionaba en piloto automático, más en la mente que en el cuerpo, más en lo que “debía” hacer que en lo que realmente sentía. Creía que existía una forma correcta de vivir y que, si la seguía, todo acabaría encajando. Pero algo dentro de mí no estaba en paz.

Propósito claro

Te cuento esto para recordarte que no estás sola. Que cuando aceptas lo que la vida trae, incluso lo que duele, comienza un crecimiento que no se puede forzar ni comparar. Y que, por muchos kilómetros que recorras buscando quién eres, el único viaje que realmente transforma es el viaje interior.

Las respuestas no están fuera. Viven dentro de ti.

Solo necesitas parar, escucharte con honestidad y permitir que emerjan.

Si al leer esto sientes que tu vida ya no te representa —como me ocurrió a mí—, agenda una llamada conmigo. No porque necesites una vida nueva, sino porque quizá ha llegado el momento de volver a ti.

Lo dejé todo y me fui a Australia, a miles de kilómetros, creyendo que allí encontraría las respuestas. No fue así. Fueron meses muy duros: soledad, incertidumbre y la pérdida de un gran amigo del que no me pude despedir. Aun así, volví a preguntarme para qué. Comprendí que la vida me estaba pidiendo lo mismo: parar y escuchar.

Ahora, con el tiempo, he entendido que no existe una única manera de vivir. Existe la tuya.
Y cuando te alejas demasiado de ella, la vida empieza a hablarte: primero como incomodidad, después como cansancio y más tarde llegan señales que prefieres no escuchar.

Un día, mi cuerpo dijo basta. Enfermó y me obligó a parar. Ya no pude seguir huyendo hacia fuera y tuve que mirar hacia dentro, hacia un lugar que nunca había explorado de verdad.

En lugar de preguntarme por qué me estaba pasando aquello, empecé a preguntarme para qué. ¿Qué me estaba diciendo mi cuerpo? ¿Qué me estaba pidiendo escuchar?

Desde fuera, mi vida parecía “correcta”: trabajo, entorno, estabilidad. Pero no estaba alineada con lo que sentía ni con lo que pensaba. Solo sostenía una rutina que ocultaba la verdad. Hoy agradezco que mi cuerpo me detuviera, porque llevaba tiempo avisándome y yo no quise escuchar.

Esa experiencia, la más dura de mi vida, fue también la más transformadora. Me devolvió algo esencial: presencia, verdad y escucha.

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